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Lido Pimienta

Acerca de este artista

Lido Pimienta es tanto una iconoclasta como una sanadora. Esta pionera artista multidisciplinar, nominada a los GRAMMY —cuya trayectoria abarca la música, la performance y las artes visuales—, lleva ampliando sus horizontes sonoros desde 2010. Su gran salto a la fama se produjo en 2017 con *La Papessa*, un experimento de música electrónica alternativa que se impuso a artistas de la talla de Leonard Cohen y Feist en la carrera por el codiciado Premio Polaris. Reconocida sin lugar a dudas como la flor y nata del panorama indie, esta artista nacida en Barranquilla y afincada actualmente en Toronto se ha labrado un nombre con un sonido arraigado en la reconexión con sus antepasados a través de los ritmos afroindígenas de su Colombia natal, y una mentalidad punk «hazlo tú mismo» forjada con las herramientas del electropop.

Con «Miss Colombia»(2020), fusionó la cumbia, el electropop, el dembow y la música de cámara en una reflexión coherente y profunda sobre la identidad, la belleza y las realidades de la vida como mujer caribeña con raíces wayuu. Tras el aplazamiento de su gira de «Miss Colombia», Pimienta se sumergió de lleno en la música clásica. El resultado fue *La Belleza*, inspirada en el canto gregoriano, una descolonización del espacio clásico europeo nacida de su composición para ballet *Lux Aeterna*, una colaboración histórica con la coreógrafa Andrea Miller que convirtió a Pimienta en la primera mujer de color en componer para el New York City Ballet. 

Pero, ¿qué hay más allá de la esteta que explora la belleza? Así surge «Caribenya», su nuevo álbum que saldrá a la venta jul . Concebido inicialmente como una cara B de «La Belleza», el disco cobró vida propia, convirtiéndose en una colección completa impregnada de todo aquello que siempre ha caracterizado a Pimienta: resistencia, conexión y el deseo de traspasar los límites sonoros.

«La Belleza muestra esta disciplina intelectual servida en un vaso de barro; no tiene por qué hacerte sentir fuera de lugar, pero Caribenya es una propuesta en la que puedes darlo todo y mover el esqueleto sin olvidar de dónde vienes», afirma sobre el nuevo álbum.
«No puedes olvidar tu pasado; de lo contrario, te perderás al seguir adelante».

El álbum sintetiza todas las influencias de Pimienta en un momento álgido de su carrera artística. Sus vínculos creativos con las exuberantes sinfonías clásicas de *La Belleza* y el modelo sonoro de electro-cumbia rebajada de *Miss Colombia*se fusionan en *Caribenya* con melodías ambientales, sensibilidad pop y ritmos de dembow arraigados en una política personal. Creadas con un sinfín de colaboradores, entre los que se incluyen el colectivo mexicano de cumbia Turbo Sonidero y Arrabalero, del Grupo Jejeje, las canciones se niegan a ser desplazadas, ya sea emocionalmente (la etérea «Libélula», de carácter ambiental, en la que canta sobre sanar un corazón roto en la naturaleza y seguir creciendo) o geográficamente (la vertiginosa y experimental «No Me Quiero Ir», que cierra el álbum con ritmos de dembow, en la que se niega a abandonar a su amor o su tierra).

La cumbia que resuena en «Caribenya» ocupa un lugar destacado en el sencillo principal, «Tóxica», una diatriba contra la mala amistad acompañada de una cumbia ardiente. El clásico ritmo de rebelión afroindígena, del que Pimienta es una maestra moderna, se ve realzado por su voz vertiginosa, el etéreo punteo del arpa, una cálida viola, la orden de bailar de un sonidero y melodías electrónicas que hacen estallar la canción hasta el límite, transformando la rabia en perdón. «Se convirtió en una cumbia porque la cumbia —y el baile— tienen que ver con la liberación», reflexiona sobre cómo se creó el tema. «Yo soy colombiana y pienso en cómo la cumbia surgió aquí, pero sus mayores manifestaciones, reconocidas en todo el mundo, se dan en Argentina y México, por lo que esas son nuestras naciones hermanas en ese sentido, y hay algo muy bonito en ello».

En otras canciones del disco explora las inseguridades: «Talento», un tema fluido de tropicalia ambiental, juega con el doble sentido de la palabra «talento» y la jerga caribeña que significa «ser lento», en el que desmonta sus propias dudas y trata de reconciliarse con sus defectos internos.  En «Marea» aborda los temas venusianos relacionados con la supervivencia —el deseo, el amor y el dinero— desde la perspectiva de una joven que tiene que luchar y venderse para mantener a su familia. La canción hace referencia a varios tipos de colonialismo cultural, desde la gentrificación de las tierras isleñas por parte de forasteros adinerados hasta «La Isla Bonita» de Madonna, uno de los primeros ejemplos de una artista anglosajona que recurrió a la llamada imaginería latina. En esta canción, y a lo largo de toda su obra, Pimienta sigue encarnando a una defensora de aquellos que no tienen voz para denunciar su situación.

«Creo que, una vez que la gente se adentre en la obra, pensará: “Claro, esto pasa”: ocurre en Nueva York con los afroamericanos de edad avanzada; ocurre en el Caribe, donde las playas de Jamaica no están abiertas para los jamaicanos, sino para los hoteles y los turistas blancos», afirma al referirse a la filosofía que subyace a muchas de las canciones más impactantes de Caribenya. «Existe un vínculo entre los pueblos caribeños y los sudamericanos porque compartimos esta visión de la colonización. Para mí es importante destacar esto, porque cuando pienso en el Caribe, pienso en la negritud y la identidad indígena. No pienso en mi tatarabuelo español, sino en los descendientes de los esclavos y de los pueblos víctimas de genocidio que sobrevivieron».

Pimienta siempre ha sido una esteta. Analizar las apariencias y poner en evidencia las vanidades de la sociedad le ha resultado algo natural desde su paso por Miss Colombia, donde abordó el infame desliz de Steve Harvey en Miss Universo 2015 y el racismo que los colombianos le dirigieron, reflexionando sobre su propia condición como mujer negra colombiana. Mientras que en «La Belleza» la vimos encarnar el icónico traje del santo venezolano José Gregorio Hernández, en «Caribenya» la vemos convertirse en la divinidad femenina. Con sus rizos negros cayéndole en cascada por la espalda, luce un vestido dorado con una amplia abertura central, una mesa en la que una madre alimenta a su comunidad y les invita a sentarse para disfrutar de un festín. 

En cuanto al nombre, el título del nuevo álbum es un divertido acrónimo formado por las palabras «Caribe» y «Enya», un guiño a la misteriosa cantante irlandesa de la que Pimienta es admiradora. Esa figura esotérica ha ejercido una gran influencia sobre Pimienta, que escucha su música para concentrarse mientras compone. Aunque a menudo se la compara con Björk y Natalia Lafourcade, en parte debido a su versatilidad, su generación y la ambición de su obra, Pimienta prefiere identificarse con la legendaria y reservada diva del ambient.

«Admiro mucho la forma en que [Enya] no se mete en los asuntos de los demás y que no se la relacione con el mal de ninguna manera, forma o modo; es simplemente una simpática señora católica irlandesa, que vive en su castillo con sus gatos, sus perros y su piano su música, y creo que es un modelo a seguir», afirma. «No quiero que mi hija se case ni tenga hijos. Quiero que se realice a sí misma y que disfrute de su vida. Así que, cuando pienso en Enya… ella es esa zorra, ¿sabes? Cuando sale a la luz, dice: “Oh, voy a componer la banda sonora de esta saga cinematográfica de miles de millones de dólares, y ni siquiera he salido de casa para hacerlo”. Hay algo tan cabrón en eso». 

Caribenya sintetiza las lecciones de la descolonización de la música tradicional europea que llevó a cabo La Bellezaen una obra pulida que sigue rebosando humanidad. Firmemente arraigado en las preocupaciones anticoloniales de América Latina y el Caribe que Pimienta ha explorado a lo largo de su carrera, es un álbum que se apoya en la resistencia alegre de la pista de baile, en esos momentos de evasión que nos permitimos en discotecas, playas y nuestros dormitorios mientras el mundo arde. No lo llaméis escapismo (o peor aún, teoría): se trata de una de las grandes experimentadoras de la música alternativa dándose rienda suelta sin perder nunca de vista los grandes temas.

«Alguien me dijo que grabar un álbum clásico iba a ser imposible para mí y lo hice, un “álbum imposible que solo los europeos podrían hacer”; Caribenya es la contrapartida en la que he podido ser menos intelectual y divertirme más», afirma sobre el nuevo álbum. «Con mis amigos, colaboro más, porque suelo trabajar sola; tiene un aire de alegría y colaboración muy caribeño. Es como: “Pásate por aquí y quédate un rato. No hace falta que quedes con nadie, solo tienes que llamar a la puerta”».